La mística de los tres cincos.

La vida espiritual de los miembros del Instituto no es otra que la de los bautizados en la Iglesia: Una vida de comunión con el Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo. En conformidad con la Voluntad de Dios, cada uno se esfuerza por desarrollar especialmente las virtudes teologáles y cardinales haciendose testigo de Cristo en todo momento.

Los miembros del Instituto desarrollan una vida de intimidad con el Señor principalmente por el ejercicio de los siguientes 5 principios:

Oración o meditación.

Lectura de la Palabra de Dios y libros espirituales.

La Eucaristía.

Visita al Santísimo Sacramento.

Devoción a la Virgen María, meditación del Santo Rosario.

Los miembros del Instituto cultivan el espiritu de recogimiento, humildad y caridad fraternas, principalmente por el ejercicio de las siguientes 5 actitudes:

Presencia de Dios.

Ausencia de crítica.

Ausencia de queja.

Ser de servicio.

Artesano de paz.

Los miembros del Instituto experimentan la vivencia del contacto con los demás a la manera de Cristo.

Aprovechar en cada día, cinco ocasiones concretas para practicar el amor al prójimo.